Me encanta la claridad con la que me comes.
Amo lo directo que tus ojos me dicen que te gusta mi sabor.
Me enloquece que no puedas aguantarte las ganas de abrirme las piernas.
Como me hueles,
Como me pruebas,
Como me saboreas.
A veces no sé quien gime más, si yo que estoy en tu boca, o tú que me tienes en tus manos.
Con todo y tus dedos pulgares chuecos,
las imagino en mi cuello, en mi boca y dentro mío.
No dejo de fantasear como me tomas del cuello
mientras entras despacio en mí y me ves fijamente a los ojos,
sintiendo cada membrana de mi ser y cada gota que derramo sobre tus dedos.
No se quien se derrite más,
si tú que estás entrando o yo que te estoy sintiendo.
Cuando siento tus dedos deslizándose,
haciéndome tan suya,
como quisiera que te metieras toda en mí,
toda tú.
Te siento tan dentro, y me dejo venir toda en ti. Con espasmos que dicen tu nombre.
Abro los ojos después de explotar en tu boca y te veo sonriendo satisfecha entre mis piernas y me cuestiono todo; yo no sabía que podía entregarme tanto a unas manos, a unos besos, a una boca, hasta que conocí tu forma de devorarme.
Y sé que no me amas, a veces se me olvida que no estamos aquí para amarnos…
Y es que cuando estás tan dentro mío, me siento tan tuya que casi se me sale un te amo.
También sé que no soy la única y menos la última. Se que hay más y vendrán más.
Que deseas con locura muchas otras bocas y que volverás agua muchas otras piernas.
Me fascina como te gustamos, no solo yo sino tantas mujeres.
Me encanta verte fijamente de lejos,
Sabiendo que no eres mía,
Sabiendo que no soy tuya,
pero al mismo tiempo, sabiendo que más tarde me harás tuya y te haré mía
Y que seremos una solo por un momento.



